España busca transformar el valle de los caidos en un cementerio civil

El gobierno español planea convertir un monumento al dictador fascista General Francisco Franco en un cementerio para las personas que murieron en ambos lados de la Guerra Civil Española.

La remoción del monumento es parte de las propuestas para corregir los errores del último dictador.

La coalición de gobierno de izquierda quiere que las víctimas, ahora enterradas en tumbas sin marcar, sean identificadas.

Franco gobernó España desde 1939 hasta su muerte en 1975.

Fue enterrado en un vasto mausoleo llamado el Valle de los Caídos, a las afueras de Madrid. Sus restos fueron trasladados a una tumba discreta el año pasado, 44 años después de su elaborado funeral.

«Las más de 30.000 víctimas de ambos bandos tendrán paz y respeto de todos allí», dijo la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo.
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La Ley de Memoria Democrática, propuesta por el Primer Ministro Socialista Pedro Sánchez la semana pasada, también evitará que los grupos financiados públicamente glorifiquen a Franco.

Tratará de anular las sentencias de los juicios políticos bajo el franquismo y despojará a la gente de los títulos concedidos por el dictador.

El proyecto podría ser modificado en los próximos meses y la ley requiere la aprobación parlamentaria.

El Valle de los Caídos alberga más de 30.000 muertos de ambos bandos de la Guerra Civil Española de 1936-39, en la que las fuerzas nacionalistas de Franco derrotaron al gobierno republicano.

Fue construido en parte por prisioneros políticos, a los que el régimen de Franco sometió a trabajos forzados.
El sitio ha sido un punto focal para los partidarios de Franco y un santuario para la extrema derecha.

¿Cómo ha lidiado España con la era de Franco?

A diferencia de la Italia de Mussolini y la Alemania nazi, derrotada en la Segunda Guerra Mundial, la transición de España a la democracia en 1975 fue más gradual.

Aunque la democracia está bien establecida ahora, muchos creen que el país nunca ha enfrentado su pasado fascista. Hubo un «pacto de olvido» no escrito durante la transición.

Una ley de amnistía adoptada en 1977 impide cualquier investigación criminal sobre los años de Franco. Las estatuas de Franco fueron retiradas y muchas calles fueron renombradas.

Una Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el gobierno socialista de entonces, reconoció a las víctimas de la guerra en ambos bandos y proporcionó cierta ayuda para sobrevivir
víctimas de la dictadura de Franco y sus familias.

Pero el trabajo para localizar y volver a enterrar a miles de muertos de la guerra civil ha sido lento y controvertido.

Más de 100.000 víctimas del conflicto y de la represión posterior siguen desaparecidas.